Tu primer contrato de trabajo: qué debes revisar antes de firmarlo si eres estudiante

Tu primer contrato de trabajo

El primer contrato de trabajo supone un paso importante para cualquier estudiante universitario. Por primera vez, una persona que todavía está estudiando puede encontrarse con conceptos como salario bruto, convenio colectivo, jornada laboral, periodo de prueba, cotización o vacaciones, términos que no siempre resultan fáciles de entender.

Antes de firmar, conviene leer el documento completo y comprobar que las condiciones ofrecidas por la empresa coinciden con las que aparecen por escrito. También es importante distinguir entre un verdadero contrato laboral y unas prácticas académicas externas, porque no tienen exactamente el mismo régimen jurídico.

La diferencia puede afectar al salario, la cotización a la Seguridad Social, las vacaciones y otros derechos.

Índice
  1. Contrato de prácticas, contrato de formación y prácticas universitarias: no son lo mismo
    1. Contrato formativo para la obtención de la práctica profesional
    2. Contrato de formación en alternancia
    3. Prácticas curriculares no laborales
  2. Qué derechos tiene un estudiante que trabaja mientras estudia
    1. Salario y salario mínimo
    2. Cotización a la Seguridad Social
    3. Vacaciones
  3. Qué cláusulas debe revisar un estudiante antes de firmar
    1. 1. Tipo y duración del contrato
    2. 2. Jornada y horario
    3. 3. Salario y forma de pago
    4. 4. Periodo de prueba
    5. 5. Funciones y puesto
    6. 6. Lugar de trabajo
  4. Qué hacer si las condiciones parecen ilegales
    1. Consultar el convenio colectivo y la documentación laboral
    2. Acudir a la Inspección de Trabajo cuando proceda
  5. Preguntas que debería hacerse cualquier estudiante antes de firmar
  6. Un primer contrato merece una lectura completa

Contrato de prácticas, contrato de formación y prácticas universitarias: no son lo mismo

Uno de los errores más frecuentes entre estudiantes consiste en utilizar la expresión "contrato de prácticas" para referirse a cualquier actividad realizada en una empresa. Actualmente, la normativa distingue varias situaciones.

Contrato formativo para la obtención de la práctica profesional

El antiguo contrato en prácticas se denomina actualmente contrato formativo para la obtención de la práctica profesional.

Está dirigido a personas que ya han obtenido una titulación universitaria, de Formación Profesional u otra formación habilitante y tiene como finalidad conseguir una experiencia profesional relacionada con esos estudios.

El puesto debe permitir adquirir las competencias correspondientes a la formación realizada y la empresa debe establecer un plan formativo individual y designar una persona tutora. Su duración ordinaria debe situarse entre seis meses y un año.

Por tanto, no debería utilizarse simplemente para contratar a una persona como trabajador barato sin relación real entre sus estudios y las funciones desarrolladas.

Contrato de formación en alternancia

El contrato de formación en alternancia tiene una finalidad diferente. Permite compatibilizar una actividad laboral retribuida con determinados procesos formativos, incluidos los estudios universitarios.

En este caso, el trabajo debe estar directamente relacionado con la formación y debe existir coordinación entre la empresa y el centro formativo. Además, debe existir un plan formativo individual y una tutorización adecuada.

Es especialmente importante que el estudiante compruebe qué parte de su tiempo corresponde a actividad laboral y qué parte corresponde a formación.

Prácticas curriculares no laborales

Las prácticas curriculares universitarias forman parte de los estudios y, cuando se realizan mediante un convenio de cooperación educativa, no constituyen necesariamente un contrato de trabajo.

Esto significa que el estudiante no debe asumir automáticamente que una práctica académica equivale a un empleo ordinario.

Sin embargo, desde 2024 las personas que realizan prácticas formativas o prácticas académicas externas incluidas en programas de formación están incluidas en el sistema de Seguridad Social en los términos legalmente establecidos, tanto si las prácticas son remuneradas como si no lo son.

La existencia de cotización, por tanto, no convierte por sí sola unas prácticas académicas en un contrato laboral.

Tu primer contrato de trabajo mujer

Qué derechos tiene un estudiante que trabaja mientras estudia

Cuando existe un verdadero contrato de trabajo, el hecho de ser estudiante no elimina los derechos laborales.

Salario y salario mínimo

El salario debe respetar la normativa laboral y el convenio colectivo aplicable. Para 2026, el Salario Mínimo Interprofesional está fijado en 1.221 euros mensuales en 14 pagas, equivalente a 17.094 euros anuales, para una jornada completa, con las reglas correspondientes para jornadas inferiores.

Esto no significa necesariamente que cualquier estudiante contratado tenga que cobrar exactamente esa cantidad. El salario puede ser superior y el convenio colectivo puede establecer condiciones más favorables.

En contratos formativos también deben respetarse las reglas salariales aplicables. El hecho de que una persona esté aprendiendo no significa que pueda trabajar gratuitamente cuando existe una relación laboral.

Cotización a la Seguridad Social

Un estudiante contratado laboralmente debe estar correctamente dado de alta y cotizar conforme al régimen correspondiente.

En los contratos de formación en alternancia, además, la acción protectora incluye contingencias y prestaciones como el desempleo y la cobertura del Fondo de Garantía Salarial, dentro de las condiciones establecidas legalmente.

En las prácticas académicas existe un régimen específico de inclusión en la Seguridad Social, por lo que también conviene comprobar que la empresa o entidad responsable ha realizado correctamente los trámites correspondientes.

Vacaciones

Si existe un contrato de trabajo, el estudiante tiene derecho a vacaciones retribuidas.

El Estatuto de los Trabajadores establece que las vacaciones anuales no pueden ser inferiores a 30 días naturales, salvo las particularidades derivadas de la duración de la relación laboral y de la normativa aplicable.

Las prácticas académicas no laborales funcionan de manera diferente y no deben confundirse con las vacaciones propias de una relación laboral.

Qué cláusulas debe revisar un estudiante antes de firmar

Antes de poner la firma, resulta recomendable revisar varios puntos fundamentales.

1. Tipo y duración del contrato

Debe comprobarse si se trata de un contrato indefinido, temporal, formativo o de otra modalidad legalmente prevista.

También deben aparecer claramente la fecha de inicio, duración cuando proceda y las circunstancias que justifican la modalidad contractual.

2. Jornada y horario

El estudiante debe saber exactamente cuántas horas trabajará, qué días y en qué horario.

Esta cuestión resulta especialmente importante cuando se compatibilizan estudios y trabajo. Una oferta inicialmente presentada como "media jornada" no debería terminar convirtiéndose de hecho en una jornada completa sin la correspondiente modificación y remuneración.

3. Salario y forma de pago

Debe comprobarse el salario bruto, la periodicidad de las pagas, los complementos y, cuando proceda, las pagas extraordinarias.

También conviene identificar el convenio colectivo aplicable, porque puede establecer salarios superiores al mínimo legal, pluses, jornadas específicas o derechos adicionales.

4. Periodo de prueba

El periodo de prueba debe aparecer por escrito y respetar los límites establecidos legalmente o por convenio.

No debería aceptarse automáticamente cualquier duración indicada por la empresa sin comprobar antes si resulta válida para esa modalidad contractual.

5. Funciones y puesto

Las funciones descritas deben guardar relación con el puesto ofrecido y, en los contratos formativos, con el objetivo formativo correspondiente.

Si una persona acepta un puesto anunciado como relacionado con sus estudios pero termina realizando tareas completamente diferentes, puede ser conveniente revisar la situación.

6. Lugar de trabajo

También debe comprobarse dónde se prestarán los servicios, especialmente si la empresa dispone de diferentes centros.

Una cláusula sobre movilidad puede tener consecuencias prácticas importantes y merece una lectura detenida antes de firmar.

Tu primer contrato de trabajo hombre

Qué hacer si las condiciones parecen ilegales

Cuando un estudiante sospecha que algo no es correcto, lo recomendable es no ignorar el problema ni firmar documentos adicionales sin comprender su contenido.

En primer lugar, debería conservar una copia del contrato, anexos, convenio de prácticas, correos electrónicos y cualquier comunicación relacionada con la oferta laboral. Los mensajes en los que se hayan acordado salario, horario o funciones también pueden resultar relevantes.

Consultar el convenio colectivo y la documentación laboral

Una primera comprobación puede consistir en identificar el convenio aplicable y comparar sus condiciones con las incluidas en el contrato.

Si existen dudas sobre el salario, la jornada, las horas realizadas, la categoría profesional, las prácticas o la cotización, resulta aconsejable solicitar asesoramiento profesional.

En este contexto, contar con Abogados Laboral Barcelona puede ayudar a determinar si existe una irregularidad y cuáles son las opciones disponibles para reclamar los derechos correspondientes.

También pueden resultar útiles los Laboralistas Barcelona cuando el problema requiere analizar el contrato, la relación laboral, una posible reclamación salarial, una situación de despido o una discrepancia relacionada con las condiciones de trabajo.

No toda irregularidad laboral constituye un delito. La intervención de Abogados penal Barcelona estaría reservada para situaciones que puedan presentar una verdadera dimensión penal, algo diferente de una simple infracción laboral o de un conflicto contractual.

Acudir a la Inspección de Trabajo cuando proceda

Cuando existen indicios de incumplimientos laborales, la persona afectada también puede valorar las vías administrativas disponibles ante la Inspección de Trabajo y Seguridad Social, especialmente cuando existen problemas relacionados con empleo irregular, jornadas, salarios, altas en Seguridad Social o utilización fraudulenta de determinadas modalidades contractuales.

La clave consiste en actuar con documentación y no limitarse a una conversación verbal.

Preguntas que debería hacerse cualquier estudiante antes de firmar

Antes de aceptar el primer empleo, resulta útil comprobar:

  • ¿Qué tipo de relación existe realmente: laboral o académica?
  • ¿Cuál es el salario bruto y cuál será aproximadamente el salario neto?
  • ¿Qué convenio colectivo se aplica?
  • ¿Cuántas horas se trabajarán cada semana?
  • ¿Cuál será el horario?
  • ¿Qué funciones tendrá el puesto?
  • ¿Existe periodo de prueba?
  • ¿Cuál es la duración del contrato?
  • ¿Está correctamente prevista la cotización a la Seguridad Social?
  • ¿Cuántos días de vacaciones corresponden si existe relación laboral?
  • ¿El puesto está realmente relacionado con la formación cuando se trata de un contrato formativo?
  • ¿Existe un plan formativo y una persona tutora cuando resulta obligatorio?
  • ¿Se ha entregado una copia completa del contrato y de sus anexos?

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Un primer contrato merece una lectura completa

El primer trabajo puede ser una excelente oportunidad para adquirir experiencia, conseguir ingresos y empezar a construir una trayectoria profesional. Precisamente por eso, el entusiasmo por conseguir el puesto no debería llevar a firmar rápidamente sin revisar las condiciones.

Un estudiante que conoce la diferencia entre contrato laboral, contrato formativo y prácticas académicas tiene muchas más posibilidades de detectar una condición incorrecta antes de que el problema crezca.

La regla más sencilla es también una de las más útiles: todo aquello que afecte al salario, horario, funciones, duración, formación o derechos laborales debe quedar claro y documentado antes de comenzar a trabajar.

Cuando existe alguna duda razonable, conservar la documentación y solicitar asesoramiento especializado permite valorar la situación con mayor seguridad y conocer las vías disponibles para defender los derechos que correspondan.

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